La carrera de Biología Marina de la Universidad de Magallanes forma profesionales poseedores de un sello Antártico y Subantártico, capaces de integrarse a equipos multidisciplinarios de investigación y desarrollo, con responsabilidad social, compromiso ético y una sólida base en las ciencias del mar. Sus egresados están preparados para comprender, aplicar y relacionar principios científicos orientados a la conservación y el manejo sostenible del patrimonio natural, así como para continuar estudios de posgrado en Chile y el extranjero, fortaleciendo una trayectoria de aprendizaje permanente.
Un componente central de esta formación es la Práctica Profesional, asignatura del décimo semestre con una carga de 15 créditos transferibles, que permite al estudiante aplicar sus competencias en contextos reales del ámbito productivo o de la investigación científica aplicada. La práctica se desarrolla bajo la supervisión de un profesional de la institución receptora, quien evalúa el desempeño laboral, disciplinar y el informe final, aportando una retroalimentación clave para el proceso formativo.
Entre los años 2007 y diciembre de 2025, la carrera de Biología Marina de la Universidad de Magallanes ha coordinado un total de 104 prácticas profesionales, que han finalizado exitosamente. Este proceso formativo representa una etapa clave en la trayectoria académica de los estudiantes, ya que refleja el tránsito hacia las instancias finales de la carrera y constituye un indicador relevante de los niveles anuales de egreso. Si bien la malla curricular establece la realización de la práctica profesional durante el segundo semestre, en la práctica existe cierta flexibilidad temporal: un 67% de las prácticas se registra en dicho semestre y un 33% en el primero, debido principalmente a que muchas se desarrollan durante los meses de verano.
A lo largo de este período, las prácticas han sido supervisadas por 68 profesionales pertenecientes a 37 instituciones distintas, lo que evidencia una amplia red de colaboración externa. En términos institucionales, el 45% de las prácticas se ha realizado en centros de investigación y universidades, mientras que un 26% se ha desarrollado en organismos públicos. El porcentaje restante corresponde a organizaciones privadas, ONGs, consultoras y empresas vinculadas a las ciencias del mar y del ambiente. Entre las instituciones que han recibido un mayor número de estudiantes destacan el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y el Instituto Antártico Chileno (INACH), seguidos por la Fundación CEQUA, la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente en Magallanes, la Pontificia Universidad Católica de Chile (a través de sus laboratorios de investigación) y Wildlife Conservation Society (WCS).
En total, se contabilizan 22 temáticas disciplinares. Las más recurrentes corresponden a ecología y biodiversidad, pesquerías, acuicultura, floraciones algales nocivas (FANs), oceanografía, genética, biología molecular, evaluación ambiental y zoología sensu lato. Respecto a las actividades, se han clasificado en cinco grandes categorías, siendo el análisis de datos, muestreo/análisis de muestras y formación en uso de equipamiento científico, las de más ejecución en las prácticas profesionales. Cada práctica puede desarrollarse en más de una temática y, a su vez, realizar más de una actividad.
Informes de práctica
El análisis de los informes de práctica muestra una progresión clara en el nivel de complejidad disciplinar alcanzado por los estudiantes. Un 29% de los informes corresponde a un nivel básico–operativo, caracterizado por la ejecución guiada y descriptiva de actividades; un 45% alcanza un nivel intermedio–aplicado, con mayor autonomía y análisis inicial de resultados; y un 26% evidencia un nivel avanzado–analítico, que incluye interpretación crítica, diseño de actividades y escritura científica más elaborada. De este modo, en conjunto, el 71% de los informes alcanza niveles intermedios o avanzados.
Desde una perspectiva disciplinar, las áreas más recurrentes informadas corresponden a biología molecular y genética (26%), ecología marina y bentónica (20%), acuicultura y condiciones ambientales asociadas (18%), oceanografía química y biológica (12%), pesquerías y recursos marinos (11%), gestión ambiental e institucional (8%) y biodiversidad, taxonomía y colecciones (5%). En cuanto al tipo de actividades informadas por los estudiantes, predomina el trabajo de laboratorio (41%), seguido por el trabajo en terreno marino y costero (29%), las actividades de gabinete, análisis de datos y revisión bibliográfica (19%) y, finalmente, las tareas asociadas a gestión institucional y vinculación (11%).
Respecto de las competencias disciplinares, los informes destacan ampliamente la aplicación de metodologías propias de la Biología Marina, el uso de técnicas de laboratorio y terreno, y la gestión y análisis de datos mediante herramientas estadísticas y software especializado. Asimismo, una proporción significativa de los estudiantes declara experiencias en revisión de literatura científica y comunicación de resultados técnicos o científicos, reforzando competencias clave del perfil de egreso.
Finalmente, los informes revelan que el 74% de las prácticas profesionales se desarrolla en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, el 21% en otras regiones del país y un 5% en contextos interregionales, internacionales y/o antárticos. Dentro de Magallanes, las prácticas se concentran principalmente en el Estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego, los fiordos y canales patagónicos y Áreas Protegidas.